12 Oct

Con cada nueva generación de iPhone se repite la misma pregunta. ¿Evolución o revolución? Desde hace algunos años las novedades en el popular teléfono se encuadran más bien en la primera premisa. Este iPhone 7 Plus no es una excepción: ofrece algunos cambios interesantes, pero en realidad poco revolucionarios como es el caso de la resistencia al agua, la presencia de una cámara dual o la sustitución del botón de inicio por una superficie táctil. La principal revolución se encuentra en la arriesgada eliminación del puerto jack para los auriculares.

 

Un zoom especial

Si tuviéramos que elegir una característica determinante a la hora de decidir si actualizarnos al nuevo modelo de la firma de la manzana sería la cámara. En concreto, el nuevo iPhone 7 Plus dispone de dos cámaras de 12 megapíxeles cada una que trabajan de forma conjunta para mejorar la calidad de las imágenes: una con objetivo angular y otra con teleobjetivo. En este caso, Apple tampoco es pionera: el HTC One M8 de 2014 ya utilizaba dos cámaras para modificar el área de enfoque y la profundidad de campo a posteriori; o los más recientes Huawei P9 con una a color y otra en blanco y negro para potenciar el contraste; y las del LG G5, que consigue gracias a ellas un gran angular de 135º.

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Tiene más potencia

Como es habitual, también se ha producido la esperada renovación del procesador. En este caso el elegido es un chip A10 Fusion con una arquitectura de cuatro núcleos: dos de ellos de alto rendimiento que, según Apple, aumentan la potencia en un 40% con respecto al iPhone 6S; y otros dos de alta eficiencia que requieren una quinta parte de la energía que los primeros para funcionar. Así, al usar el terminal para jugar o editar vídeo se recurre a los primeros, mientras que para las tareas más básicas como enviar un correo electrónico, a los segundos. Como consecuencia se consigue mayor eficiencia energética, añadiendo una hora extra de batería con respecto a la generación anterior. A este procesador le acompaña, como es habitual, un coprocesador de movimiento (M10) que se encarga de recibir la información de los sensores de forma continua, descargando a la unidad principal. A nivel de gráficos también supone un paso adelante, con un 50% más de potencia y mayor eficiencia que el chip A9 del iPhone 6S. Esto significa que es un lujo utilizarlo incluso con los juegos más potentes.

¿Un baño?

Por fin el iPhone es resistente al agua, con total garantía frente a derrames, salpicaduras y polvo: una de las características que incorpora la competencia desde hace algunos años y a la que Apple se resistía. Como tiene certificación IP67, podría incluso sumergirse a metro y medio de profundidad durante 30 minutos sin consecuencias negativas, aunque es una cualidad más bien pensada como método preventivo, y no tanto para utilizar el móvil dentro del agua. Conseguirlo ha supuesto el rediseño del dispositivo ya que, además de sellar toda la estructura, se han tomado medidas como sustituir el característico botón de inicio del terminal. Si antes era un botón mecánico, ahora es una superficie táctil similar al trackpad de los últimos Macbook, que sigue incluyendo el lector de huellas.

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